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Me quiero divorciar, ¿qué debo hacer?

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JUAN PÉREZ ARANDA

JUAN PÉREZ ARANDA

6.15

Abogado de Fuengirola especializado en Derecho de Familia

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Ante la certeza del final del matrimonio, hay que encauzar legalmente la nueva situación y para ello es esencial contar con el asesoramiento de un abogado experto en Derecho de Familia.

Lo primero que hay que hacer es dotarse del asesoramiento legal de un abogado, para que no haya que arrepentirse por esos primeros pasos que se dan y que, a veces, son producto del enfado o de las tensiones que conlleva una ruptura de pareja. El hecho de hacerse pronto con los servicios de un abogado especializado en Derecho de Familia es de vital importancia por la cantidad de intereses personales y materiales que pueden entrar en juego: la existencia de hijos, su manutención, su custodia, el derecho de visitas, el patrimonio en común de los esposos, si existen bienes privativos de cada uno de los cónyuges que no pertenecen a la masa ganancial, etc.

Los elementos a tener en cuenta y las situaciones que se pueden dar son casi infinitas, y un error de cálculo a la hora de tomar decisiones pueden acarrear resultados desastrosos. Por ello es esencial contar con el asesoramiento previo de un abogado de familia.

Para divorciarse ya no hace falta demostrar la existencia de una causa legal, sino que basta que el matrimonio haya cumplido tres meses de vigencia y la voluntad de uno de los esposos de disolver la unión conyugal.

Se debe reunir toda la documentación relativa al matrimonio y sus circunstancias económicas, comenzando por el certificado de inscripción del matrimonio en el Registro Civil de la localidad donde se haya celebrado, siguiendo por los certificados de inscripción en el Registro Civill del nacimiento de los hijos que hubieren, así como los títulos de propiedad sobre los bienes y derechos de la familia y las deudas que el matrimonio pudieran tener a favor de terceros. 

Siempre se ha intentar en primer lugar que el divorcio se lleve de mutuo acuerdo, el procedimiento es mucho más rápido, es menos traumático porque no habrá un juicio en la sala de vistas (sino que el Juez dictará sentencia si aprueba el convenio regulador de divorcio), y también es más económico, ya que los dos cónyuges pueden ser representados por un solo abogado y un solo procurador. Si finalmente, no existe posibilidad alguna de llegar a un entendimiento sobre las cuestiones que afectan al divorcio, entonces habrá que acudir a la vía contenciosa presentando una demanda de divorcio contra el otro cónyuge que será resuelta por el Juez tras el juicio correspondiente.

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