Regimen de custodia compartida

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En los últimos años está siendo habitual que muchos padres quieran pasar con sus hijos menores de edad el mismo tiempo que pasan las madres, planteándonos en la consulta la siguiente pregunta: si iniciáramos acciones judiciales ¿podría llegar a establecerse el régimen de custodia compartida de los menores?

Lo primero que tenemos que tener presente en estos casos es que con la Sentencia del Tribunal Supremo número 257, de 29 de abril de 2013, se estableció un cambio de Jurisprudencia que dio un giro importante en torno a la custodia compartida.

Antes de esta sentencia, el régimen de custodia compartida era considerado un régimen excepcional, siendo lo habitual el establecimiento de la custodia materna y un régimen de visitas a favor del progenitor no custodio. A partir de la Sentencia de 29 de abril de 2013, el Tribunal Supremo estableció que el régimen de custodia compartida debía ser el régimen de visitas normal e incluso "deseable", dejando de ser, a partir de ese momento, un régimen excepcional.

Sin embargo, aunque la custodia compartida sea hoy en día el régimen normal, también es necesario probar y justificar la conveniencia de dicho modelo, no operando su establecimiento de una forma automática. Esto implica que debemos analizar caso por caso de forma exhaustiva, tratando de determinar qué régimen de custodia es mas apropiado en cada caso y teniendo en cuenta como cuestión principal, el interés de los menores.

Cuando se establece el régimen de custodia compartida lo habitual es que se fije por semanas, de manera que los menores estarán una semana con cada progenitor.

Es importante, por tanto, cuando tenemos encima de la mesa un caso en el que las partes no se ponen de acuerdo y uno de los dos progenitores quiere solicitar la custodia compartida, valorar si ambos progenitores tienen disponibilidad para ocuparse de los menores la semana que los tendrían a su cargo, pues hay casos en que uno de los progenitores tiene un trabajo incompatible con los horarios escolares de sus hijos, y que por tanto, aunque lo desee, no podría estar con los menores ni ocuparse de ellos, debiendo buscar apoyo en terceras personas.

En muchas ocasiones me he encontrado con casos en los que uno de los progenitores es quien se ha dedicado prácticamente en exclusiva al cuidado de los hijos desde su nacimiento hasta el momento actual, dejando incluso en algunos casos de trabajary teniendo el otro progenitor menor disponibilidad de tiempo para el cuidado y la atención de los menores. Esto también debe ser tenido en cuenta y valorado.

 

Es importante también para valorar la conveniencia de la custodia compartida que exista buena relación entre los progenitores, relación de mutuo respeto que permita la adopción de actitudes y conductas que beneficien a los menores y no perturben su desarrollo emocional.

Por último, la otra prueba fundamental para determinar que régimen de custodia es el más adecuado en cada caso, es la pericial del equipo psicosocial (psicólogo y trabajador social), quienes emitirán un dictamen, tras entrevistarse con ambos progenitores y con los menores, determinando que régimen consideran más apropiado.Es fundamental esta prueba ya que se escucharía a los menores, sus deseos y se entrevistarían con los profesionales, tanto los padres por separado, como después cada uno de ellos con los menores.

Para finalizar, aunque ya lo comenté a lo largo del artículo me gustaría resaltar que cada caso y cada situación familiar tienen sus particularidades, las cuales tienen que ser analizadas y valoradas, debiendo tratar cada caso con cautela y con la delicadeza requerida, pues lo que ocurra en el procedimiento judicial determinará las relaciones en el futuro entre los progenitores y sus hijos menores de edad.

 

 

 

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